El piso de obra nueva estaba vacío, por lo que se compró todo el mobiliario necesario para entrar a vivir.

Se utilizó papel pintado en dos de las paredes de esta estancia, para separar la zona de comedor de la zona de estar.

Optimizándose el espacio y creando un ambiente relajado, amplio y luminoso.

El dormitorio principal no demasiado amplio, hizo que me decantase por el contraste blanco y negro, donde el blanco predominante agrandaba visualmente el espacio.

Para destacar la pared donde iría la cama, al carecer de cabecero utilicé unos stickers, enmarcándolos de suelo a techo para dotarlos de mayor protagonismo.

Las mesitas de noche, (antes en pino) se pintaron de negro, para conseguir el punto de contraste buscado.

El resultado…….vosotros mismos.

La cocina de base rectangular y estrecha sólo permitía una disposición lineal.

Se utilizó mobiliario blanco con encimera en rojo, para romper la neutralidad dominante.